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“SOBRE TODO ME QUEDO CON EL CÓMO SENTÍ A DIOS”

  Con motivo de la peregrinación “Summorum Pontificum” en octubre de este 2021, creía conveniente acercar a los peregrinos e interesados en caminar hasta Roma la peregrinación que la asociación “Nuestra Señora de la Cristiandad-España” organizó en España entre los días 24, 25 y 26 desde Oviedo hasta Covadonga, ambas en la provincia de Asturias (España). 

Para ello he tenido la suerte de poder hablar con Paola Fernández-Mazarambroz, profesora de español con 26 años y jefe del capítulo “La Inmaculada Virgen de la Fuensanta” de Murcia (España), cuyo testimonio recojo para “Juventus Traditionis”.

Peregrinos del capítulo “La Inmaculada Virgen de la Fuensanta” de Murcia

P: ¿Cuáles fueron tus primeras sensaciones al llegar a Oviedo? ¿Cómo viviste las horas previas a la salida?

R: Como era responsable de 35 personas a mi cargo, era jefe de capítulo, pues estaba muy nerviosa porque tenía que encontrar a todos mis peregrinos, y luego había una diferencia entre los que iban en el capítulo de las familias y los que iban en el capítulo de los adultos, que los veía a distintos tiempos, entonces tenía que tener muy claro en la cabeza a quién iba a ver primero y después con quién me tenía que encontrar, y entonces estaba nerviosa por todo eso. Pero ya cuando empecé a ver que los organizadores estaban muy tranquilos y lo llevaban todo muy controlado me empecé a relajar más. Las horas previas a salir las viví con un poco de tensión, que no sabías bien como hacer las cosas, pero bueno, tuvimos una reunión allí en la plaza de la catedral de Oviedo y ya nos explicaron y nos dieron todos los papeles de la ruta y todo eso, y las identificaciones de cada peregrino, así que las horas previas fueron un poquito estresantes porque también llevaba dos voluntarios que no estaban todavía ubicados porque iban como peregrinos y después en el último momento dijeron que no querían andar, así que hubo que reubicarlos de alguna manera dentro de la peregrinación, así que los reubicamos como voluntarios de la organización de logística y se lo pasaron muy bien.

P: ¿Qué ambiente dirías que reinaba en la plaza de la catedral de Oviedo en los últimos momentos antes de comenzar el camino?

R: Te cuento: primero, como que tenían que estar identificadas todas las maletas, así que yo como jefe de capítulo llevaba unas cintas del color que nos habían asignado –que era azul marino- y entonces se lo delegué a un peregrino y le dije: “Por favor, hazme esto que todas las maletas de nuestro capítulo estén identificadas y que unan lo máximo posible porque a lo mejor faltan cintas”. Entonces después a otra peregrina le dije: “Por favor, tú en la Cruz, que se me ha olvidado, no me ha dado tiempo, ponle el nombre del capítulo por un lado y por el otro”. Después a otra chica peregrina le digo: “Tú te vas a encargar de ponerle el nombre al megáfono, ponle ‘Capítulo de Murcia’” y entonces así me di cuenta de que tenía que delegar mi responsabilidad porque no llegaba a todo.

Después de eso, se produjo la identificación de los peregrinos, o sea, yo me fui, tuvimos una reunión los jefes de capítulo y después volví; entonces todos los peregrinos debían llevar una pulsera durante los tres días. Entramos en la catedral y nos iban llamando por capítulos, nos daban el libro del peregrino y nos sentábamos en la banca que nos dijeran; entonces hicimos la bendición de los peregrinos para encomendar el camino a la Virgen María y después fuimos saliendo mientras que se rezaban las letanías de los santos, también por capítulos, y en teoría es cuando comenzaba la peregrinación, y bueno, allí hubo un poco de jaleo, pero al final conseguimos seguir la marcha del capítulo de delante.

Rvdo. Sr. D. José Calvín, oficiando como diácono en la 3ª misa solemne de la peregrinación

P: ¿Cuál era vuestra rutina de peregrinación? ¿Qué hacíais durante las horas de marcha?

  R: Justo esa primera jornada era la primera vez que yo veía al capellán, entonces tenía que coordinarme con él para las oraciones y todo, así que establecimos que íbamos a rezar el Rosario completo, los 15 misterios, entonces íbamos a rezar 2 partes el capítulo de los adultos con el capellán y 1 con las familias, y así es lo que fue. Después empezamos a hablar, nos presentamos todos al capellán y empezamos a hacer grupo entre nosotros, y después rezamos el primero, nos unimos a las familias, rezamos el segundo, la comida entre medias, después se fueron las familias y rezamos el tercero, y esa fue más o menos.  

Durante las horas de marcha compartíamos experiencias, hablábamos entre nosotros y rezábamos el Rosario, que es lo que había que hacer. Había veces que nos uníamos a otros capítulos y otras que rezábamos solos, y había unas meditaciones en el libro del peregrino que en teoría deberíamos haber leído, pero no nos dio tiempo porque fue todo muy rápido, pero hubo otros capítulos que si las leyeron.

P: Durante las misas, ¿qué percibiste entre los peregrinos, o incluso en ti misma?

R: Sinceramente, había un sentimiento común de asistir a la Misa Tradicional, pero había gente que no parecía asidua de la Misa Tradicional. De hecho, había veces que las formalidades de la Misa Tradicional no se seguían estrictamente, pero bueno, eso es algo irrelevante, que lo importante es asistir a la Misa. A mí las misas sinceramente me encantaron; el primer día no me enteré, pero yo creo que era como un cúmulo de todas las cosas. Después, durante la misa había sacerdotes y te podías confesar, y luego las homilías como que fueron muy acertadas, muy educativas, que eso es lo que también se pretende, que estos eventos aparte de ser una peregrinación sean la educación en la fe, en los principios católicos. Y después el resto de misas muy solemnes, muy bonitas, como es una Misa Tradicional, que te acerca más al Cielo que a la tierra.

P: ¿Cuál fue tu experiencia más cercana a Dios en esos 3 días? ¿A qué te llevó esa experiencia?

R: Principalmente la primera noche, sinceramente estaba reventada, no cabía en mí, estaba muy cansada y no atendía a razones. Y sin embargo, antes de irme a dormir pensé: “¿Pero qué hago yo aquí? ¿Qué hago al mando de esta gente? ¿Qué hago con esta responsabilidad? ¿Qué hago aquí en medio de un campo de Oviedo?” Y me vino a la mente eso que dice Cristo: “Niégate a ti mismo, coge mi Cruz y sígueme”, entonces me dormí con esa frase de negarse a sí mismo para seguir a Cristo que estaba ahí, que estaba en esta peregrinación; y después también el sacrificio de todo peregrinaje, después de los frutos que de ello iban a salir.

Pero sobre todo me quedo con el cómo sentí a Dios, la presencia de Dios en el negarse a sí mismo, poner al prójimo antes que el propio egoísmo al que tendemos todo ser humano, pues negarse a sí mismo en pro de algo mayor, que es Dios.

P: ¿Qué anécdota destacarías de entre todos los sucesos de la peregrinación?

R: La familia que iba en nuestro capítulo eran 8 hijos, la pequeña tenía 1 o 2 añitos y la siguiente tenía 3 o 4 años. Bueno, esta niña anduvo toda la peregrinación de las familias que bueno, eran 15 km al día, pero era una buena pasada, y estos niños sin rechistar aunque iban cansados al final, pero era increíble, como un ejemplo de constancia, de perseverancia.

Luego también otra cosa, se notaba que todos los peregrinos o muchos de ellos reconocían la peregrinación como una peregrinación penitencial, es un camino duro porque hay muchas subidas, muchas cuestas para arriba, muchas cuestas para abajo, muchas rocas, no rocas sino piedras en el camino. Bueno, un camino de peregrinación, entonces se notaba un sentimiento de peregrinación en todos los peregrinos que estaban unidos, meditabundos durante el camino, queriendo ofrecer el sacrificio.

Otra anécdota que podría destacar: también los sacerdotes estaban molidos, y sin embargo ahí estaban. Hubo un sacerdote que estaba cojeando, celebrando la misa y sin embargo estaba ahí, con toda la solemnidad, con toda la seriedad que requiere la misa.

P: ¿Qué se siente al llegar a Covadonga?

 R: Sinceramente una emoción que casi me pongo a llorar; después mi capítulo me regaló un ramito de flores que hicieron los niños durante el camino y es que me emocioné porque me pareció un milagro, entre un milagro y un sueño el estar allí, pero más un milagro que un sueño, porque todos los esfuerzos del camino, la preparación anterior, todo lo que lleva, todo lo que conlleva, no dejarte ningún peregrino por el camino, intentar que todos estén allí, y después llegar allí y decir: “Lo hemos conseguido, tú Dios mío lo has conseguido, porque gracias a ti estamos aquí, hemos llegado”. Y después durante la peregrinación las dificultades del camino lo hacen todo muy duro, hay momentos de estar mal físicamente y siempre hay alguien ahí para ayudarte y decirte. “Tómate esto o esto otro”, “A ver los pies”. O sea, las dificultades del camino, cuando llegas ves que gracias a Dios todo se ha solucionado, que son milagros, que los milagros existen y que gracias a ellos estás tú allí en Covadonga.

P: ¿Crees que le faltaba algo a la peregrinación?

R: Yo creo sinceramente que estaba muy completa; a nivel de la ruta estaba muy bien, es dura, pero bueno, es que a una peregrinación uno no va a coger margaritas, sino que va a pasarlo un poco mal, a sufrir por Cristo y a purgar por nuestros pecados, que eso hace falta. Y luego a nivel organizativo yo lo vi bien, y a nivel de las misas también lo vi muy acertado y muy bien seleccionados las misas, los sacerdotes que las celebraron, los sacerdotes que predicaron las homilías. Sinceramente a mí me encantó.

P: ¿Qué le ha aportado la peregrinación a tu vida espiritual?

R: Humildad, le ha aportado mucha humildad, es lo único que puedo decir. El rebajarse, ver al final que no somos nada. Polvo somos y en polvo hemos de convertirnos.

P: En unas pocas palabras, ¿cómo describirías la peregrinación?

R: Una peregrinación muy bonita, muy dura, y actualmente no lo puedo decir, pero creo que a futuro con muchos frutos, y nada más.

P: Si estuvieses hablando con alguien que no la conoce, ¿de qué forma lo animarías a venir a Covadonga?

  R: Te planteo tres casos: si es un ateo, lo enfocaría en el plano deportivo, es una ruta muy buena, se queman muchísimas calorías, el primer y el tercer día el nivel de dificultad es fácil y el día intermedio el nivel de dificultad es medio, yo diría que medio-alto (risas). El segundo caso si es modernista. Yo le diría que es una peregrinación penitencial, se reza mucho (no es que te pases todo el día rezando, pero se hace oración durante la peregrinación) y que obtendrá muchísimos frutos por lo que ofrezca la peregrinación y frutos a futuro si Dios quiere. Y después si es una persona tradicionalista yo le contaría todo. Es una peregrinación penitencial, la misa es en latín, es el rito extraordinario, la misa tridentina.

En los tres casos les diría que van a conocer gente increíble de toda España, de Portugal y Francia porque había un capítulo portugués y uno o dos franceses, y eso, que va a conocer gente muy buena, muy saludable y seguramente amigos para toda la vida, y sobre todo a rezar y a ver a la Santina y a hacer penitencia y oración, que es lo que pide la Virgen en Fátima y Garabandal. Después si esa persona necesita sentirse útil para asistir, pues le ofrecería el voluntariado en cocina, logística y orden, o bien si quiere andar, pero no hacer voluntariado, le ofrecería hacer apostolado dentro de la peregrinación. Por ejemplo, las mujeres con el uso de la falda y la modestia coherente en el vestir, el uso del velo que tiene un significado muy bonito y que dignifica a la mujer; entre los hombres, el uso correcto de la pureza, si son solteros el uso correcto de la conquista de la mujer si tienen vocación al matrimonio, cosas así. Si esa persona quiere hacer un apostolado interior, que se forme previamente a la peregrinación, porque es bueno hacer la peregrinación, pero hay que mantener un clima tradicionalista, no vale coger y lanzarte y que salga lo que salga. Hay que rezar, lo que he dicho, perdona que me reitere: oración y penitencia, y después mantener ese clima de tradicionalismo que es esencial, y ha de mantenerse, y se necesitan personas que lo mantengan, que hagan diferentes frentes para que ese clima perdure; no siendo radicales, porque cada uno tiene su proceso, pero informando, dando información clara, precisa, que ayude al peregrino y a los jóvenes a formarse una conciencia clara en torno al tradicionalismo, y creo que eso es fundamental. 

Escrito por: Manuel Nadal Giménez (tusantorosariodigital@gmail.com)

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